
Deje de limpiar el espejo del baño
Todos hemos pasado por esto: salimos de una ducha caliente, intentamos usar el espejo para afeitarnos o maquillarnos, pero lo que vemos es un muro de niebla blanca. Al final, terminamos limpiando el espejo con una toalla, lo que solo deja manchas en el vidrio.
Aquí es donde entran en juego los calentadores de espejos infrarrojos. A diferencia de esos calentadores antiguos que intentan calentar toda la habitación, estos calientan directamente el vidrio y la superficie sobre la cual se mira. Es un tipo diferente de calor. Cuando se conectan a un sistema domótico inteligente, se elimina ese tiempo de espera tan molesto.
La magia del calor “inmediato”
Utilizamos emisores de ondas cortas infrarrojas, ya que no pierden tiempo. Llegan a la temperatura deseada en cuestión de segundos. Si añadimos un controlador inteligente o un controlador Zigbee, podemos activar el calentador desde el teléfono o simplemente al entrar en la habitación mediante un sensor de movimiento. La señal llega al módulo de alimentación, la corriente fluye hacia el elemento calentador, y de repente parece primavera en medio de enero. No hay necesidad de esperar a que el aire se caliente; simplemente se obtiene un espejo claro y una piel cálida.
Mantener todo bajo control
No basta con conectar estos dispositivos y esperar lo mejor. Se necesita una fuente de alimentación estable. Dependiendo de la potencia, se puede utilizar corriente continua de baja tensión o corriente alterna estándar. Por lo general, recomiendo utilizar controladores PWM (Modulación de Ancho de Pulso). Piénselo como una forma de controlar cuán intensa es la temperatura. Sin esto, o sin un mecanismo de protección térmica adecuado, existe el riesgo de sobrecalentar el vidrio. Nadie quiere un espejo roto o un revestimiento dañado debido a un calentador mal controlado.
Algunas cosas a tener en cuenta
La velocidad viene con sus desventajas. Debido a que estos emisores son muy potentes, consumen mucha corriente en cuanto se encienden. Es necesario asegurarse de que los cables sean lo suficientemente resistentes para soportar ese aumento repentino de corriente.
Y aquí va un consejo profesional: no coloque el sensor de movimiento demasiado cerca del calentador. La radiación infrarroja puede hacer que el sensor piense que hay alguien allí, lo cual genera un ciclo interminable de encendido y apagado del dispositivo. Simplemente coloque el sensor a una distancia adecuada, y todo estará bien.