
Deje de desperdiciar energía en el proceso de recocido del vidrio
Si alguna vez ha mirado su factura de electricidad después de un período intensivo de producción, sabrá que el proceso de recocido es, por lo general, la causa principal del alto consumo de energía en la fábrica. Es frustrante. Queríamos solucionar ese problema, así que desarrollamos lámparas de calentamiento por infrarrojos que evitan el desperdicio de energía y dirigen el calor exactamente donde es necesario.
Los hornos convencionales pasan demasiado tiempo calentando el aire. El aire no es un medio eficaz para transmitir calor; es lento y poco eficiente.
Nuestras lámparas de infrarrojos funcionan de manera diferente. Utilizan radiación de onda corta que atraviesa directamente la superficie del vidrio, permitiendo así calentar las moléculas que se encuentran dentro del vidrio. De esta forma, no hay necesidad de calentar todo el aire del interior del horno; simplemente se calienta el propio vidrio. Esto significa que su sistema eléctrico no tiene que trabajar sobrecargado, y así evita gastos innecesarios en la factura mensual.
Instalación en su taller
No queríamos que la instalación de estas lámparas fuera complicada. Se trata de herramientas de calidad industrial, fabricadas con cubiertas de cuarzo de alta potencia, para que no se agrieten bajo presión. Además, utilizamos conectores estándar como R7s o SK15. Generalmente, basta con reemplazar las bombillas antiguas por estas nuevas. Tenemos diferentes longitudes y voltajes para adaptarnos a cualquier panel eléctrico que ya tenga instalado en la pared. Un consejo: si decide utilizar lámparas de alta potencia para obtener mayor densidad de calor, asegúrese de que las rejillas de ventilación del equipo puedan manejar el calor adicional generado por las lámparas. No quiere que su equipo se sobrecaliente mientras el vidrio se recoge perfectamente.
Qué significa esto para su trabajo
La verdadera ventaja aquí es el gradiente térmico. Hemos ajustado la longitud de onda de manera adecuada, para que la superficie del vidrio no se dañe, mientras que su núcleo permanece frío. Es un alivio: verá que muchas menos piezas se rompen durante la fase de enfriamiento. Menos desechos, facturas más bajas. Es un intercambio sencillo: invierte en mejores lámparas desde el principio, y así deja de pagar ese “impuesto a la ineficiencia” cada día que utiliza su horno.