
Cómo fabricar calentadores de infrarrojos que realmente duren
Cuando se trabaja en espacios con techos muy altos, como almacenes o áreas industriales, no solo hay que lidiar con el frío, sino también con las condiciones ambientales adversas. La humedad y la suciedad presentes en el aire son muy dañinas para los equipos.
La mayoría de los calentadores fallan en dos puntos clave: el elemento calefactor y los cables. Pasamos mucho tiempo intentando encontrar formas de evitar que esto ocurra.
La lucha contra la condensación
En los grandes espacios industriales, existen grandes fluctuaciones de temperatura, lo que provoca la formación de condensación. Cuando las gotas de agua caen sobre un elemento calefactor extremadamente caliente, se crean zonas de frío intenso. El vidrio se expande y se contrae de forma desigual, lo que provoca que el tubo de cuarzo se agriete o que el filamento se dañe. Es una forma frustrante de perder un calentador.
Para solucionar este problema, cambiamos la forma del dispositivo e introdujimos recubrimientos especiales. Se trata de aprovechar la tensión superficial: en lugar de que el agua se acumule, simplemente se escurre hacia abajo. Esto permite mantener una distribución uniforme del calor y evita que el tubo sufra estrés.
Evitar que entre agua
El verdadero problema ocurre cuando el agua llega a los conectores eléctricos. Es allí donde la mayoría de los dispositivos fallen. Si un poco de agua o aceite llega a esos conectores de alta voltaje, se produce una descarga eléctrica. Escucharás un chasquido, los interruptores se cortarán y los puntos de contacto se dañarán. No es una forma agradable de pasar un martes.
Utilizamos juntas resistentes y carcasas herméticas para proteger los componentes eléctricos del caos exterior. Estas juntas son muy resistentes; no se rompen ni se dañan después de unos pocos cientos de ciclos de calentamiento.
Un consejo sobre el montaje
Existe un compromiso aquí: al añadir todas esas juntas y carcasas protectoras, el calentador se vuelve un poco más voluminoso. Además, el aire ya no puede circular libremente alrededor de su parte posterior. Por eso, no se pueden colocar estos dispositivos directamente contra el techo. Hay que dejar algo de espacio entre ellos. Si se colocan demasiado cerca, los componentes internos se calientan más de lo necesario, lo que acorta la vida útil del dispositivo en miles de horas.
Solo deja algo de espacio, y así el calentador seguirá funcionando durante años.