
Deje de adivinar la temperatura del horno
Comprar un sensor de temperatura para un horno de vidrio basándose únicamente en las especificaciones técnicas es, en realidad, una apuesta arriesgada. Claro, puede elegir un sensor con la tensión adecuada y un revestimiento resistente a altas temperaturas. Pero, ¿qué pasa si el sensor se equivoca en solo dos grados? En ese caso, sus lecturas serán prácticamente inútiles. El vidrio es un aislante muy eficaz; crea grandes huecos térmicos que las especificaciones técnicas no pueden predecir.
La brecha entre el sensor y el vidrio
He visto esto decenas de veces: las empresas invierten mucho dinero en sensores de alta calidad, pero su vidrio sigue teniendo problemas para alcanzar la temperatura adecuada. La verdad es que el sensor mide probablemente la temperatura del aire o de las paredes del horno, no la temperatura real del vidrio. Un sensor diseñado para trabajar a 1200°C no sirve de nada si está ubicado en un flujo de calor que no representa bien las condiciones reales del proceso.
El problema del retraso térmico
En este negocio, el tiempo de reacción es crucial. Se necesita un termoparo protector grueso para que el sensor no se dañe rápidamente. Pero esa protección conlleva un costo: el retraso en la obtención de datos. Si el sensor tarda 30 segundos en detectar un aumento de temperatura, el sistema PID tendrá dificultades para mantener la temperatura estable. Esto hace que los calentadores funcionen con demasiada intensidad, lo cual acelera su deterioro. Nosotros le ayudamos a encontrar ese punto óptimo donde el sensor pueda funcionar de manera estable, pero al mismo tiempo mantener la velocidad necesaria para mantener todo bajo control.
Una mejor forma de hacerlo
No nos interesa simplemente enviarle un componente y dejarlo ahí. Preferimos mapear todo el horno. Utilizamos pirómetros portátiles para complementar los sensores fijos y así identificar esos puntos fríos que causan problemas. Una vez que encontramos el punto crítico del vidrio, colocamos los sensores allí. Ya no hay necesidad de adivinar ni de confiar en la suerte. Solo un proceso estable, menos desperdicios y calentadores que realmente duren más tiempo.