
En el lugar de producción, el horno de doblado suele ser el punto crítico cuando la distribución del calor comienza a alterarse. Un punto frío o un borde sobrecalentado pueden causar distorsiones ópticas o fisuras en el vidrio después del proceso de templado. El calentador que fabricamos está diseñado para mantener el campo térmico bajo control, de modo que el ciclo de conformado se repita con una geometría predecible y el vidrio conserve sus propiedades en cada ciclo.
Lo que es importante en el funcionamiento del calentador
Utilizamos emisores de infrarrojos de onda corta, ya que permiten una irradiación rápida y directa sobre el vidrio. El control espectral es lo suficientemente preciso como para aprovechar al máximo la emisividad del material, sin dañar los ambientes circundantes. La superficie del calentador está diseñada para lograr una densidad de potencia uniforme, lo que permite que la temperatura en toda la superficie del vidrio sea constante. Los módulos típicos funcionan con 480 V de tres fases, y suministran entre 20 y 60 kW, dependiendo del tamaño del vidrio y del ciclo de trabajo. Se instalan como sustitutos directos de los calentadores estándar. La carga térmica es rápida: se alcanza la temperatura operativa en cuestión de minutos. Además, el control es lo suficientemente estable como para mantener la temperatura dentro de rangos precisos, incluso después de varios ciclos de calentamiento.
Por qué es adecuado para nuestro trabajo
En el proceso de doblado en caliente, es necesario un calentamiento rápido y uniforme para alcanzar el radio deseado, sin causar estrés térmico en el vidrio. En el proceso de precalentamiento para el templado, la consistencia es clave para lograr una compresión uniforme de la superficie del vidrio. Para el curado de EVA/SGP/PVB y el secado de recubrimientos, se necesita un calor controlado que penetre de manera uniforme, sin dañar los bordes ni atrapar solventes. Este calentador garantiza esa repetibilidad, acorta el tiempo de calentamiento y reduce los desperdicios causados por temperaturas desiguales. El resultado es más piezas terminadas por turno y menos trabajos de reparación debido a defectos ópticos o roturas.
Qué hay que tener en cuenta durante el uso
La instalación es sencilla en marcos estándar, pero el calentador funciona mejor cuando la distancia entre él y el vidrio se mantiene dentro del rango especificado. Es necesario mantener los emisores limpios y verificar regularmente la integridad del cuarzo; la presencia de polvo o capas de aceite puede afectar la eficiencia del calentador. Dado que el sistema calienta rápidamente, la estrategia de control debe adaptarse al espesor del vidrio y al ciclo de trabajo. El vidrio fino requiere un proceso de calentamiento más gradual que el vidrio grueso. Planifique las tasas de calentamiento y los tiempos de inmersión con antelación, y así el equipo funcionará sin problemas.