
Mantener los baños calientes sin cegar a los visitantes Colocar un calentador de infrarrojos en el baño requiere un equilibrio delicado. Se desea tener calor de inmediato, especialmente al salir de la ducha, pero no se quiere que parezca que uno está mirando directamente hacia una luz muy intensa. Esto es especialmente importante para niños o bebés, cuyos ojos son mucho más sensibles que los nuestros. Controlar el brillo Las lámparas de infrarrojos convencionales emiten mucha luz visible, además del calor. Para solucionar esto, utilizamos recubrimientos especiales y vidrio de cuarzo dopado. Es como poner gafas de sol sobre la bombilla: esto filtra las longitudes de onda dañinas, pero permite que el calor pase. Así, sigues disfrutando del calor, pero tus retinas no se verán dañadas cada vez que enciendas la luz. Manejar el vapor La combinación de electricidad y agua siempre representa un desafío. Por eso utilizamos carcasas con clasificación IP65. Se trata de juntas de silicona de alta temperatura que mantienen todo bien sellado, impidiendo que el vapor y las salpicaduras lleguen hasta los cables. Pero hay un problema: si se sella demasiado bien la carcasa, el calor no tiene dónde ir. Es como usar un abrigo grueso en julio. Para evitar que los componentes internos se dañen, utilizamos disipadores de calor de aluminio. Estos disipan el calor de los cables y evitan que todo el sistema se sobrecaliente. La realidad de la instalación Hemos hecho que su instalación sea lo más sencilla posible. Están diseñados para encajar perfectamente en el lugar donde antes estaban los aparatos del baño, utilizando conectores estándar, así que no tendrás que lidiar con los cables todo el día. Sin embargo, hay un pequeño sacrificio que hacer: al filtrar la luz para proteger tus ojos, se pierde un poco de eficiencia en la generación de calor. Pero es un precio pequeño a pagar para no quedar cegado. **Un último consejo:**revisa tu interruptor de circuito. Estas unidades consumen bastante energía cuando se encienden por primera vez. No querrás quedarte en un baño frío solo porque se haya apagado el interruptor.